Demanda global creciente, necesidad de una nutrición animal de precisión
El aumento de la población y del consumo de alimentos de origen animal estimado para las próximas décadas (FAO, 2016) requiere que el uso de recursos (finitos) deban ser empleados de forma más eficiente. Por ello, es necesario llevar a cabo programas de alimentación de precisión.
Para ello, es necesario profundizar en el conocimiento de las características y funciones concretas de los compuestos que administramos al ganado y tras esto, iniciar una transición hacia un enfoque de precisión, eficiencia y funcionalidad.
En este sentido, cabe destacar el caso de las grasas. La utilización de grasas o aceites en las raciones de vacas lecheras es un método habitual para incrementar la densidad energética de la ración y mantener la producción de leche y carne. Sin embargo, el nutrólogo debe considerar las grasas no solo como meras aportadoras de energía, sino también como compuestos (ácidos grasos: FA) con efectos concretos a nivel fisiológico.
Es por eso que los nutrólogos han comenzado a considerar cómo formular en base a ácidos grasos específicos su contenido y proporciones (ratios), ya que este enfoque conlleva importantes implicaciones a nivel de producción y salud animal: digestibilidad general de la dieta, salud ruminal, eficiencia de la alimentación, inmunidad y desempeño reproductivo.

Ácidos grasos insaturados omega 3 y omega 6: ejemplos de funcionalidad.
Reproducción: tradicionalmente, los efectos de los lípidos en la reproducción se han justificado desde la óptica de un mayor aporte de energía y, como consecuencia, mantenimiento de la condición corporal. Sin embargo, aunque esto es cierto, la bibliografía científica muestra que estos ácidos grasos tienen funciones concretas sobre la reproducción. En este sentido, Mattos et al. (2000) sugirieron que el efecto positivo de la grasa sobre la fertilidad podía no deberse a una mejora en el balance energético de las vacas lecheras, sino al efecto específico de algunos ácidos grasos sobre la fisiología del eje hipotálamohipofisario, en el ovario e incluso en el útero.
Las familias n-3 de ácidos grasos han demostrado tener un efecto importante en el rendimiento reproductivo, debido a la reducción de las concentraciones de PGF2α. A raíz de las propiedades luteolíticas conocidas de PGF2α, una reducción en la secreción de PGF2α endometrial favorecería el establecimiento y mantenimiento del embarazo (Hallé et al., 2015). Es por ello que los suplementos de grasa altos en ácidos grasos omega 3 (Ej.:, ácido linolénico, C18: 3n-3) durante la temporada de cría y gestación temprana reducen la producción de PGF2α uterina y mejoran la calidad del embrión, así como el mantenimiento de la gestación. Asimismo, las tasas de preñez mejoran debido al incremento de progesterona (PG) y a la disminución de la mortalidad embrionaria (Santos et al., 2008, Silvestre et al., 2011, Hess et al., 2005).
Inmunidad e inflamación: La inmunidad y la inflamación son aspectos relacionados que condicionan buena parte de los desórdenes del vacuno lechero en transición, por lo que deben diseñarse estrategias no medicamentosas (a través de la nutrición) que permitan modular el nivel de inmunidad y las respuestas inflamatorias.
En este sentido, Bertoni et al. (2006) concluyeron que los ácidos grasos ω3 están implicados en la modulación de los procesos inflamatorios, que aumentan al momento del parto. Con el objetivo de profundizar en esta relación, estos autores investigaron los cambios en el nivel de ω3 en plasma de ocho vacas Holando durante el periparto, dividiéndolas en dos grupos: (1) afectadas o (2) no afectadas por procesos inflamatorios. Seis animales recibieron aceite de hígado de bacalao durante el período seco, mientras que dos se usaron como control. Los autores observaron que los ácidos grasos ω3 se redujeron marcadamente en torno al parto, restableciéndose los niveles medios (normo-fisiológicos) al final del primer mes de lactación. Ambos grupos mostraron el mismo patrón de cambio, pero las vacas suplementadas con ácidos grasos ω3 mantuvieron siempre los valores más altos (aproximadamente 50 % más elevados que en los animales control).
Posteriormente, Grossi et al. (2013) investigaron los efectos de la administración de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (ω-3 FA) y ácido acetilsalicílico (ASA) en la inflamación, el rendimiento y la fertilidad en 26 vacas lecheras multíparas periparturientas. Cinco semanas antes del parto las vacas fueron asignadas en tres grupos: (1) ω-3 FA, (2) ω-3 FA y (3) ASA aceite de palma. Los autores concluyeron que la administración de ω-3 FA de cadena larga mejoró el estado fisiológico de las vacas, en parte a través de un mejor equilibrio energético. La administración de ASA antes del parto (incluso a una dosis baja) en combinación con ω-3 FA no ejerció ningún efecto sinérgico positivo sobre la inflamación y el rendimiento.

Calidad en los productos: En 2015, Bragaglio et al. evaluaron el efecto de una suplementación dietética rica en ácidos grasos n-3 en la competencia inmunitaria de las vacas y sobre la calidad de leche. Veintiuna vacas frisonas en lactación (de unos 220 ± 20 días en leche) fueron asignadas en tres grupos experimentales: grupo C (sin suplementos), grupo D (136 g/día de ácido docosahexaenoico –DHA-), grupo E (136 g de DHA + 2000 UI de vitamina E/día). La producción de leche (en litros) no se vio modificada por ninguna de las estrategias de suplementación. Sin embargo, sí se observó una mayor concentración de DHA (P <0.05) en la grasa láctea de los grupos D y E, tendiendo, además, a un mayor contenido en ácidos grasos poliinsaturados (salud humana y oportunidad de obtener mayor precio por la leche).
El famoso ratio omega 6 / omega 3: debido a este cambio de enfoque de grasas a ácidos grasos, no pocos nutrólogos tratan de considerar la relación n-6 / n-3 en sus formulaciones. En este sentido, a continuación se facilitan diferentes ratios derivados de la literatura científica.
Kim et al. (2015) evaluaron los efectos de la proporción de ácidos grasos n-6 / n-3 (2.07, 5.18 y 7.37) en la dieta sobre la digestibilidad de los nutrientes, los metabolitos sanguíneos y el perfil de FA de las vaquillas Hanwoo: relaciones FA n-6 / n-3. En términos de digestibilidad y efectos sobre el rumen, encontraron que la digestibilidad in vivo no se vio afectada (P> 0.05) por la relación dietética n-6 / n-3 FA, mientras que la digestibilidad in vitro de la materia seca y las concentraciones de ácidos grasos volátiles totales y propionato disminuyeron (P <0.05) linealmente con el aumento de la relación FA de n-6 / n-3. Con respecto a los metabolitos sanguíneos, encontraron que la insulina plasmática y la progesterona aumentaban linealmente (P <0.05), pero el ácido linolénico y el n-3 FA total disminuían linealmente (P <0.05) con el aumento del ratio n-6 / n-3. Por lo tanto, los autores concluyeron que aumentar la relación n-6 / n-3, se aumenta también en plasma, así como la secreción de progesterona en plasma, la cual, está relacionada con la fertilidad.
Hallé et al. (2015) también estudiaron los efectos de diferentes relaciones n-6: n-3 (4, 15 y 25), esta vez sobre la expresión génica y la secreción de PG en diferentes células endometriales bovinas en el momento de la periimplantación. El ratio 4 dio como resultado la mayor reducción en las concentraciones de PGF2α. Debido a las propiedades luteolíticas conocidas de PGF2α, una reducción en la secreción de PGF2α endometrial favorecería el establecimiento y el mantenimiento de la gestación.
El mismo año, Greco et al. (2015) evaluaron los efectos de diferentes ratios n-6 / n-3 (3.9, 4.9 y 5.9) en la dieta durante un periodo de 6-10 días sobre el rendimiento productivo y las respuestas inflamatorias de fase aguda a un desafío con lipopolisacáridos (LPS) en vacas lecheras en lactación. Las dietas se complementaron con una mezcla de sales de Ca de aceite de pescado, cártamo y palma para crear tres proporciones diferentes de FA n-6 a n-3. Los autores concluyeron que la suplementación en la que se suministró la misma cantidad de FA en la dieta de vacas lecheras en lactación temprana, pero alterando la proporción de AG poliinsaturada de las familias n-6 a n-3 influía en el rendimiento de la lactancia y las respuestas inflamatorias a un desafío de LPS.

Conclusiones y recomendaciones
Las sales de calcio de ácidos grasos de cadena larga (Ca-LFCA) y, en particular, las compuestas por ácidos grasos de palma (Ca-PFAD) han demostrado ser la opción más viable para conciliar los altos niveles de producción, la salud del rebaño y la eficiencia reproductiva.
Sin embargo, se necesitan más estudios sobre el uso de diferentes ácidos grasos.
El aumento de la demanda en productos de origen animal requiere de la implantación de programas de nutrición de precisión, debido a que los recursos no son ilimitados. En este sentido, es necesario afinar en la formulación de las raciones e iniciar u cambio de enfoque hacia el racionamiento con base en compuestos concretos.
En este sentido, formular con base en ácidos grasos resulta necesario debido al gran impacto que estos tienen sobre él la fisiología, producción y reproducción en vacunos; especialmente los ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6.
Debido a los procesos ruminales de lipólisis y biohidrogenación, el desarrollo de fuentes de omega 3 y omega 6 protegidas a nivel ruminal son necesarias para evitar reducciones de la eficiencia alimentaria y alcanzar los efectos deseados (reproducción, producción y/o inmunidad).
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